«LA STEVIA ABRE UN CAMINO SOSTENIBLE HACIA UNA VIDA MÁS SANA»

«Llamadme Stevia…»

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La Stevia puede ser considerada hoy en día la especie botánica más dulce del mundo. Tiene su origen en el Paraguay, donde recibió de los indios guaraníes su nombre significativo: KA’A-HE’E, la “yerba dulce”.

Parece haber sido mencionada por el botánico español valenciano Pedro J. Esteve en el s.XVI, pero su uso práctico quedó escondido por la progresiva introducción del cultivo de la caña de azúcar por los españoles.

En 1887, Moisés Bertoni (1857-1929) re-descubre el Ka’a-He’e como quien encuentra un bebé dentro de una cesta flotando en el río. De origen ítalo-suizo, Bertoni era un utopista de tendencia anarco-socialista, además de científico, que había dejado su región ítalo-suiza natal para escoger la selva del Iguazú como el lugar donde realizar sus ideales humanistas. Pronto encontró la pista del Ka’a He’e, pese a que la planta no era propia de la región donde Bertoni había fundado su propio poblado, que por cierto, constituyó con sus propios descendientes y nativos locales.

En 1899, Bertoni pidió a su admirado mentor, amigo y químico Ovidio Rebaudi —filántropo y notable maestro espiritista— que analizase por vez primera la dulzura de esa hierba. Tales son las tres personalidades tan singulares que resuenan hoy en día en el nombre científico completo de la Stevia: Stevia Rebaudiana Bertoni. Poco más hubo que esperar para que el químico alemán Karl Dietrich acabase aislando sus elementos edulcorantes: la rebaudina y la eupatorina, luego stevina y hoy steviol.

¿Qué misterio rodea a la Stevia? Una hierba que se supone había sido empleada durante siglos por los indios guaraníes, conocida además en países limítrofes, pero que apenas deja señal de su existencia en el folklore popular y en la tradición oral o escrita de los tiempos pasados. Se diría que Bertoni, el espiritista, la trae desde el otro lado de la realidad.

La Stevia, tan antigua, parece nueva para el mundo contemporáneo. La Stevia es bien conocida en la farmacopea sudamericana y lleva más de 50 años siendo empleada en países tan avanzados como Japón, donde saben todo sobre su aplicación en la industria alimentaria.

Sin embargo, su  uso como planta verde, fresca o seca, es todavía discutido en lugares como Europa y los EEUU donde se está convirtiendo a la Stevia en una sometida “Cenicienta” de la alimentación. ¿Cómo?: potenciando su nombre como un “edulcorante natural” —resultante de un proceso de refinado paralelo al del azúcar blanco— mientras se oculta el ser natural de la planta Stevia tras una inepta aplicación de normativas sanitario-alimentarias que, en realidad, no le corresponderían.

La Stevia es el endulzante natural más potente del reino vegetal, no tiene calorías y, entre otras propiedades fitoterapéuticas, ayuda a amortiguar los niveles elevados de azúcar en sangre. Sin embargo, ante estas bondades, el comercio de la Stevia fresca o seca se halla confusamente restringido —hablemos solo de Europa— por la parcialidad y coacción burocrática de la regulación supranacional europea.

Ya existen jurisprudencias a favor del consumo de la Stevia como alimento, vinculantes y de obligada información entre los países miembros de la UE —en aras de la igualdad del libre mercado europeo— pero no son comunicadas a su debido tiempo o ni siquiera se comunican.

Cuando fracasa este mecanismo entre los países, por indolencia u otros etcéteras, se permite que prevalezcan normativas de la Comisión Europea, omniabarcantes y de un rango inferior en muchas ocasiones pero que, elitistas y petrificadas por las carísimas minutas legales que las protegen, acaba por imponer de hecho un control homogeneizante sobre una ciudadanía europea que presenta naturalezas y necesidades muy dispares.

En el caso de la Stevia, su suerte en Europa sufre a causa de un dictamen de hace 15 años de esa Comisión Europea, parcial, errado y hoy legalmente obsoleto por el avance de la justicia independiente de algún país europeo (Alemania) que ha puesto la verdad por delante: la Stevia no debe ser sometida a la normativa de la Comisión para “alimentos nuevos” (no consumidos en Europa antes de 1987). La Stevia es un alimento “antiguo” (¡faltaría más!) y su consumo significativo en Europa ha sido ya acreditado suficientemente.

Además, desde el punto de vista empresarial, el afán por controlar las potencialidades de la Stevia se ha condicionado estrechamente mediante los estándares normativos del dulce polvo blanco “Europe-960” —Glicósidos de Esteviol— cuya tecnología de purificación y distribución global es solo accesible a pocas super-empresas de un club comercial tan restringido como es el del azúcar. Y aún no hemos entrado en el futuro farmacológico de la Stevia. ¿Se puede pedir más de una sola planta?

La Stevia tiene su propia existencia, difícil de ocultar o de sujetar. Las barreras contra la Stevia están cayendo. Y muy a tiempo. Precisamente en esta época de “globalización”, la Stevia trae al fin para la humanidad la primera dulzura que es tan ligera como las hojas en las que se concentra, inmaterial como la luz del Sol que en ellas crea esa misma dulzura dando su Ser al Ka’a He’e, con solo aire, agua y tierra.

Esto queremos contar en BIOSTEVERA de la STEVIA: el Ser más dulce de la Madre Tierra ó Gaia ó Deméter: el KA’A-HE’E de aquellos neo-guaranís, Don Jaime, Don Rebaudio y Don Ovidio.

STEVIA DE BIOSTEVERA

¿Stevia de Biostevera? Sí, porque en la vocación de nuestra empresa está el justo reparto del valor que se va incorporando a la Stevia desde el campo de La Vera.

El agricultor, el transformador y el distribuidor final conocen el margen de la cadena de valor y el reparto del beneficio entre ellos. Este se hace con equidad fundada en la transparencia de información de los precios de coste y de venta de nuestra Stevia.

Con ello se procura que el negocio sea sostenible para agricultor, transformador, y distribuidor —evitando ventajas injustas entre ellos— y que el consumidor conozca el reparto del valor de la Stevia.

Solo de esta manera, cuando el comprador de nuestra Stevia la consuma, podrá no solo ver satisfecha su necesidad personal, sino que tendrá la certeza de que ha realizado un acto de justicia cuando ha entregado su dinero en el pago.

Mediante este gesto, el comprador hace posible que su voluntad, materializada en el dinero que entrega, sea portadora de un reconocimiento de la justa distribución de valor  —entre los integrantes de la cadena de producción de la Stevia— del producto así pagado o, en su sentido antiguo, del bien así adquirido.

Y a esto le llamamos
COMERCIO TRANSPARENTE

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¿Stevia de Biostevera? Sí. Porque nuestra Stevia ecológica y biodinámica devuelve a quienes la quieren y necesitan el Ser Completo de la Stevia, del Ka’a-He’e, refutando la falsa representación que en occidente se está recibiendo de ella como un mero sustituto industrial de los edulcorantes artificiales. La Stevia no nace como E-960, ni como pastillas de un arbusto ni como gotero colgando de un árbol. La Stevia es la Stevia, es la Stevia, es la Stevia…

Porque nuestra Stevia ecológica y biodinámica es la verdadera alternativa sostenible a la Stevia de cultivo intensivo y extensivo que llega masivamente hoy en día al mercado de los edulcorantes alimentarios.

Porque la Stevia de Biostevera conserva sus cualidades completas, vivas y activas para ser también la alternativa imprescindible a los glicósidos de esteviol que están ya cerca de ser sintetizados mediante cultivos bacterianos e ingeniería genética.

Porque, ahora mismo, la Stevia fresca o seca y, por extensión, el uso correcto de sus extractos industriales —Biostevera está estudiando  la obtención de Glicósidos de Esteviol por métodos certificables como ECO—  se presenta como la opción más sana ante otros endulzantes y edulcorantes más o menos calóricos, más o menos artificiales.

Porque el consumo todavía creciente del azúcar blanco es una tendencia que se halla en transformación tanto como en cuestión, debido a sus demostradas influencias morbosas en la salud de la población mundial.

Porque la realidad de la Stevia puede ser verdaderamente sana y transformadora, Biostevera trata sus campos de cultivo y a su Stevia con técnicas sostenibles, ecológicas y biodinámicas. Solo de esta manera, el ser humano, buscando la armonía con los reinos vegetal y animal, puede llegar a establecer mediante la agricultura una relación activa y consciente entre el cielo y la tierra, entre su propia individualidad y la sociedad en la que vive sus días.

Y a la Stevia Biodinámica le damos este símbolo.

¿Stevia Biostevera? Sí. Porque en todo el mundo se conocen las cualidades de la Stevia: dulzura, higiene y curación, cosmética, abono agrícola, refuerzo dietético para animales…

La regulación alimentaria que desde Bruselas sitúa la Stevia en la categoría de “Novel Food/Nuevo alimento” está anticuada y desarmonizada respecto de la capacidad de los tribunales de justicia de los países miembros. En estos ya existen sentencias que declaran a la Stevia como “Old Food/Alimento antiguo”. El consumo significativo de Stevia en Europa anterior al año 1997 ya ha sido demostrado y legalmente reconocido por algunos tribunales europeos.

El comercio alimentario libre de la planta de Stevia fresca o seca ve incrementar su demanda día tras día, a pesar de la esclerosis reguladora y conceptual del aparato burocrático europeo que la Stevia ha puesto en evidencia.

Siempre por detrás de los ya retardatarios EEUU, la UE ha acabado por aceptar el uso como edulcorante industrial del extracto refinado del principio activo dulcificante de la Stevia, el Glicósido de Esteviol, el E-960, no sin ciertas restricciones poco justificables.

Si esto sucede con su poder endulzante, ¿qué esperar a causa de las otras muchas cualidades de la Stevia?

Cada semana aparecen artículos científicos que confirman y amplían las bondades de la Stevia Rebaudiana. Es lógico que la industria alimentario-farmacéutica se prepare para la explotación de la Stevia, desmembrándola en sus fracciones bioquímicas, esa industria es así todavía.

Por nuestro lado, en Biostevera tratamos con la planta en su totalidad, vitalmente siempre mayor que la suma de las partes.

La planta real de Stevia es casi invisible en comparación con los productos “edulcorados” con Stevia —con Stevia no, más bien con sus “Glicósidos de Esteviol”— y, por eso, Biostevera está colaborando para que la verdad de la Stevia se muestre y esté disponible completamente.

Biostevera trabaja en el frente legal y en el científico para que en España se libere cuanto antes el uso completo de la Stevia y para que se conozca mejor la especie Stevia Rebaudiana Bertoni: su ser, su cultivo, sus usos presentes y los futuros.

En Biostevera trabajamos por una Stevia completa y en completa libertad. La Stevia nos indica la manera de hacer las cosas y el camino a seguir con ese objetivo.

Y a la STEVIA LIBRE,

con todas sus cualidades y conocida científicamente,

le damos este símbolo

Pero, ¿es que dice algo de la Stevia la comunidad científica  que justifique el que los europeos no puedan disponer fácilmente de su hoja?

De lo que dicen y escriben los variopintos científicos, Biostevera no se puede hacer responsable, pero queremos poner aquí, para quienes quieran informarse de primera mano, algunos documentos científicos originales que avalan las cualidades de la Stevia. Hay cientos, y van en aumento.

Aportamos algunos en español, pero la gran mayoría están en otros idiomas.

Iremos haciendo crecer la lista y facilitando, por lo menos, sus resúmenes traducidos en relación a la Stevia.

De esta manera, ponemos a disposición de quienes nos visitan un grupo de documentos científicos sobre las cualidades referenciadas de la Stevia Rebaudiana Bertoni.

Se trata de opiniones, en principio, merecedoras de estima y que en ciertos casos exponen debates y líneas nuevas de investigación sobre la Stevia entre la comunidad científica internacional. ¡A la salud de nuestros visitantes!